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Emprender y en el camino aprender🙌

Foto del escritor: Livi BetancurLivi Betancur

Esta semana se cumplieron los 35 años del atentado al vuelo 203 de Avianca en el que Pablo Escobar puso la bomba y donde murió mi papá.

 

 


Me siento muy orgullosa de hoy hablarle a mi papá en gratitud y poder decirle que su legado continua no solo en nuestros corazones como familia sino en su propósito de transformar el mundo, a través del libro Ganas y Canas: la fórmula para ser 'de buenas' y sobre todo, de la hermosa comunidad que ha surgido en torno a él y en la que ahora cobra mucha relevancia el segundo libro, escrito por manos de ganosos y canosos que se han unido a esta aventura.


 


Por eso hoy quiero contarte mi historia alrededor del primer capítulo del segundo libro de Ganas y Canas: La Comunidad donde la energía y la experiencia se encuentran


Hace 2 semanas tuve el honor de ser invitada por Estefanía Grajales, cofundadora de Aurora, al Silver Summit 2024, el primer evento dedicado a la economía plateada, durante una mañana diversos líderes, en su mayoría canosos, expusimos la realidad mundial alrededor del cambio demográfico que estamos viviendo en el planeta, donde la natalidad va en descenso y la longevidad va en aumento.


Esto plantea una nueva realidad que nos invita a cambiar nuestros sesgos frente a la manera como creamos empleo, empresas y ofertas de valor en general en el mundo.


Para ser honesta, este encuentro fue tal vez el más efectivo que ha tenido la comunidad de Ganas y Canas. Estuve con Luis Fernando Betancur, miembro de la Junta Directiva y Mabel Yaneth la Gerente, y allí logramos validar la hipótesis planteada y que nos mueve:


SÍ es pertinente unir el mundo de los jóvenes y los canosos para hacer proyectos de emprendimiento juntos. No podemos permitir que la diversidad, equidad e inclusión nos separe. Por el contrario, debemos y necesitamos unirnos.


Además, identificamos que estamos en el momento propicio para crecer nuestra Comunidad. ¡El momento es ahora! El momento donde tantos canosos están en búsqueda de propósito y tantos jóvenes sueñan con hacer lo que les apasiona con mucha energía, para empezar un nuevo proyecto juntos.


Esta idea no es una ilusión; es el producto de mi experiencia y la de muchos que han logrado complementarse, y por eso hoy te quiero compartir lo que yo viví en el mundo de las ganas y las canas hace 18 años.

 


La aventura de emprender y en el camino aprender


Alejandro Rodríguez - mi mejor amigo de la universidad - y yo, tuvimos la aventura de estudiar Ingeniería Industrial en los Andes, y la muerte y el legado de mi papá nos unió, porque ambos empezamos a tomar las materias de elección de carrera relacionadas con el mundo de talento humano. Allí tuvimos la oportunidad de conocer a líderes exitosos como Philippe Potdevin y Héctor Torres, que nos enseñaron de compensación, círculos de calidad y sistemas organizacionales, en los que hacían referencia continuamente a los logros de mi papá y la tristeza de que se hubiera muerto.


Si aún no te has leído el primer libro de Ganas y Canas, te invito a descubrirlo aquí. Allí cuento que mi papá fue un referente en el mundo del talento humano, porque fue quien trajo desde Japón al Instituto JUSE y los círculos de calidad en Colombia. 


Cuando nos graduamos, Alejo y yo teníamos claro que queríamos trabajar en el mundo de Talento Humano. Alejo empezó en el mundo de la consultoría en KPMG y saltó a BBVA como cabeza de talento. En esa experiencia descubrió que ser consultor era su propósito y legado y decidió trabajar para DBM, una de las empresas consultoras más importantes de los 90´s, fundada y liderada por Juan Carlos Linares.


Juan Carlos era en ese momento para nosotros un canoso. Era mayor que nosotros; tenía toda la experiencia en montar empresas de consultoría en el mundo de talento humano; especialista en procesos de transición de carrera; sabía cómo explorar, profundizar y encontrar en el mercado de Estados Unidos firmas con alto conocimiento y calidad que estuvieran dispuestas a que sus servicios de consultoría fueran ofrecidos en Colombia y Latinoamérica. Además, tenía la mejor reputación en la comunidad de recursos humanos. Cualquier empresa que él emprendía era un sello de calidad y valor agregado infinito.


Recuerdo el día en que Alejandro me invitó a almorzar y me propuso que me fuera a trabajar con él para crear juntos una empresa dedicada a acompañar a los equipos de talento humano en los temas de cultura, liderazgo y talento.


Uno de los temas que más me llamó la atención era tener el respaldo de un canoso como Juan Carlos, a quien admiraba profundamente. Él ya tenía la experiencia, tenía los contactos para abrirnos puertas en las empresas más grandes y relevantes de este país. Eso significaba que si hacíamos las cosas bien, íbamos a ser muy bien referenciados y seríamos virales en la comunidad. Y yo confiaba en el conocimiento y las ganas propias y de Alejo para estructurar una compañía que se saliera del libreto y cambiara la forma de gestionar el talento.


Era estar en un equipo donde el propósito era común, los principios y valores eran respetados por todos y existía una clara confianza en nuestras capacidades y en las capacidades compartidas.


Ese día regresé a trabajar y no podía quitarme de la cabeza la propuesta de Alejandro, sentía la confianza en que era un llamado a aventurarme, no era fácil porque significaba soltar un cargo seguro en una empresa petrolera, bien remunerado que todos mis amigos envidiaban, para empezar un emprendimiento. Muchos me decían: “No entiendo, tienes la vida perfecta”, lo que no entendían era que yo no me sentía feliz, por el contrario, me sentía en una jaula de cristal, con todos los beneficios pero atrapada. 


El día que decidí unirme a este equipo de 2 ganosos y 1 canoso cambié la historia y el futuro de mi vida. Me lancé a la aventura y a emprender con el habilitador más importante:


Aprender haciendo  🙌


No tomé un curso de cómo ser consultora o cómo montar una empresa de consultoría, cómo emprender después de ser empleada o cómo crear jurídicamente o financieramente una empresa. Simplemente hice lo que me enseñó mi papá: montar en bicicleta, es decir, comenzar y aprender en el camino.


Lo primero que hice fue comprar ropa y mi primer computador Mac; las dos herramientas que necesitaba para poder empezar.


Y así comenzó una aventura con muchas caídas, pero tenía a dos coequiperos increíbles, cada uno con habilidades distintas, que me enseñaron haciendo que yo era muy buena vendiendo, cuando nunca había tenido un rol de vendedora en la vida. Eso no lo hubiera descubierto sino me hubiera lanzado a la aventura de aprender haciendo y sino hubiera tenido la oportunidad de ejercer ese talento con los contactos que tenía el canoso para que nos invitaran a las licitaciones y así cerrar propuestas de valor. 



 

Y tú, ¿Qué sueñas emprender?


¡Esta es una oportunidad maravillosa! Únete a la Comunidad de Ganas y Canas y compártenos cuál es ese sueño, idea o proyecto que anhelas realizar. 

 

Recuerda que no estás solo/a, y si no tienes aún claro cuál es ese sueño, cuéntanos un poco más sobre ti y te daremos las herramientas para que lo encuentres.





Para finalizar, te invito de manera muy especial a que sintonices nuestro Podcast "Ganas y Canas", en Spotify o en Youtube, y a que actives la campanita de notificaciones para que estés enterado de todas las novedades.


PD: No te pierdas el Episodio 9: El lenguaje y la consciencia que somos ¡Y anímate a comentarnos cómo te pareció!





¡Hasta la próxima!


Livi Betancur - Coach y mentora en emprendimiento y talento humano

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